Resilencia vs Costes. El dilema de la Supply Chain del futuro.

Durante la pasada edición de los debates ICIL de este 2017, se trató la temática de la resiliencia como el dilema de la Supply Chain en la próxima década. ¿Es un problema de costes el que no estemos preparados para enfrentarnos a nuevos riesgos? ¿Podemos ser resilientes en las empresas en España?


Aquí tenéis parte del artículo aparecido en la revista Cuadernos de Logística (nº 39 - Septiembre 2017), dentro de la sección "Aula ICIL". 

La palabra resiliencia se ha utilizado en física para referirse a la capacidad de un cuerpo de recuperar su forma original después de doblarse, estirarse, comprimirse o sufrir algún tipo de transformación. En psicología se emplea para referirse a las personas que se adaptan a los cambios y hacen frente a las adversidades, convirtiendo los problemas en oportunidades.

En el mundo empresarial, y más concretamente en las cadenas de valor, se utiliza el principio de resiliencia para resaltar la capacidad de resolver las dificultades a las que se enfrentan en el mercado en el que desarrollan sus actividades. Y cuando hablamos de las dificultades nos referimos a las disrupciones que puedan afectar a las ventas, la producción, la distribución, los almacenes, los procesos, las operaciones, en definitiva, son problemas que desembocarán en clientes insatisfechos. En caso de situación de crisis en la compañía, la resiliencia nos permite ejecutar aquellas acciones que nos ayudarán a superar las dificultades que nos hayan llevado dicha crisis y recuperar la situación anterior a la misma, incluso poder salir fortalecidos tras haber superado las dificultades. 


¿Hemos salido fortalecidos de la crisis?

Las principales causas de la rotura de la cadena de suministro se deben a situaciones relacionadas con la falta de información, los cyber ataques, la formación deficiente en algunos casos y los problemas que pueden acarrear las catástrofes medioambientales. ¿Están nuestras compañías preparadas para enfrentarse a este tipo de crisis?

La prueba de fuego para contestar a la pregunta anterior ha sido la profunda crisis que ha sufrido la economía española, una bajada de la actividad que ha hecho desaparecer a muchas compañías y a reestructurar las que están sobreviviendo. ¿Qué consecuencias ha tenido la caída de la actividad? Hemos llegado a una época en el que el low-cost, como hemos dicho antes, se ha adueñado del entorno, y que la recuperación es lenta y frágil. La crisis ha supuesto un cambio de paradigma, estamos bajo un nuevo modelo que ha venido para quedarse, y como empresas tenemos que aprender a subsistir con las nuevas condiciones de la nueva coyuntura económica. Las empresas tienen que aprender a ver los retos que les aparecen y adaptarse a ellos, lo que suponen una mayor capacidad para encontrar alternativas a las utilizadas tradicionalmente.

Para salir de la crisis algunas empresas logísticas han optado por invertir en I+D, incluso la inversión en nuevas naves que les permitan un mayor crecimiento, apostando por afrontar este periodo con un esfuerzo suplementario para evitar males mayores. El esfuerzo que tenemos que hacer para obtener el mismo resultado después del cambio de sistema (podemos evitar la palabra crisis en adelante para pensar en positivo) es más que proporcional, lo que ha implicado que las empresas sean distintas a la que existían con anterioridad. Maticemos, las compañías han salido fortalecidas y con un perfil diferente al de hace unos diez años. Si queremos tener una ventaja competitiva nos tenemos que reinventar para tratar de ser los referentes en nuestro sector.

Una de las maneras para estar más preparados es la colaboración entre todos los eslabones de la cadena de valor. Sin duda alguna podemos afirmar que el futuro está en la colaboración.


¿El riesgo está en el cliente final?

También es verdad que no todas las empresas han pasado por el cambio de sistema de la misma forma. Aquellas que supieron especializarse en su momento quizás han sufrido menos y han notado menos la caída de la actividad económica. No obstante, el sector logístico a nivel social se ha visto tocado y esto se ha notado en todos los ámbitos. Pero tenemos que estar orgullosos de que entre las empresas logísticas nacionales existen compañías de gran calidad. Son compañías que han aprovechado para su expansión invirtiendo en la adquisición de compañías y en la
creación de nuevos escenarios logísticos a nivel de todo el territorio, para lograr ser más competitivos. En concreto, se ha tratado de aprovechar los movimientos para revisar la apuesta de valor para los clientes o consumidores finales. Pero nos podemos preguntar, ¿conocemos quién es el cliente final? ¿Sabemos cómo dar con él? Es el dilema de la demanda nace o se hace.

Se están implementando nuevas soluciones para conocer qué es lo que necesita el cliente, así como las estrategias que se quieren desarrollar para darle un mejor servicio. En logística no podemos esperar a que el cliente nos diga que es lo que necesita. Tenemos que poner todos los medios para descubrirlo nosotros y dárselo antes de que sea demasiado tarde.

Para enfrentarnos a las nuevas amenazas tenemos que ser conscientes de que “el cliente cambia sus hábitos”. Lo ideal sería encontrar la respuesta a “por qué el cliente me pide algo y por qué lo hace ahora”, lo que nos dará la clave para generar más valor en el futuro de la cadena.

El consumidor ha pasado a elegir “cómo, cuándo y dónde compra, por lo que si queremos ser competitivos tenemos que poder enfrentarnos a este planteamiento. Tenemos que aprender a escuchar a los clientes para ser más eficientes y poder adaptarnos para sobrevivir en el mercado”.


Si abríamos el artículo con el significado de resiliencia desde la perspectiva psicológica, también tenemos que ser conscientes que también nos ha ayudado a ser personas que hemos pasado de vivir “el cambio” que supone cualquier dificultad, a vivir “en el cambio”.  


¿Quién está mejor preparado para los cambios?

En cuanto a tamaños de empresas, está claro que la empresa grande tiene una mayor capacidad de enfrentarse a los cambios y hacer frente a los posibles riesgos del entorno, pero la mediana y pequeña tiene una mayor flexibilidad para adaptarse a las mutaciones de dicho entorno. En los dos casos debemos aprovechar las ventajas de nuestro tamaño. Por lo que no es tanto una cuestión de coste como de marcar la estrategia adecuada en cada caso.

¿Cómo podemos conseguir esa flexibilidad que nos permita responder más rápido a las necesidades de nuestros clientes a través de nuestros procesos logísticos? No se trata de una capacidad, la flexibilidad de la cadena es una necesidad real hoy en día. Y lo seguirá siendo en el futuro. Luchamos para poder adaptarnos a los cambios constantes en nuestros respectivos sectores.

¿Cuál es el papel de las infraestructuras en la resiliencia? Imaginemos una red logística para el transporte de mercancías entre países a nivel global que fuese igual de eficiente que la red de transporte de pasajeros. Cuando queremos hacer un viaje turístico a la otra punta del mundo, con un simple clic en la pantalla de nuestra Tablet podemos acceder a multitud de ofertas que nos indicarán la mejor opción en calidad/precio. Pero si queremos enviar un cargamento de cierto producto: ¿tenemos una red logística igual de transparente para acceder a las posibilidades para hacer llegar nuestras existencias al punto de destino? ¿Nos ayudaría poder crear esa internet física hiciese más ágil y eficaz el transporte de mercancías? Claramente, las administraciones locales, regionales, nacionales y europeas tienen una asignatura pendiente de gran importancia y crucial para que el sueño de una red logística global y transparente.

En la actualidad los cambios en la nueva logística son más rápidos, por lo que a las respuestas también se les exige una mayor rapidez. Aunque en ciertos aspectos el cliente ha podido salir beneficiado en conseguir que cada vez más las empresas busquen el adaptarse a sus necesidades y no al revés. Es necesario que la empresa sea inteligente para conocer las necesidades del cliente y se enfoque a sus necesidades y no al producto. Dejamos atrás al cliente inteligente que tenía que saber buscar en el mercado los productos/servicios que cubrían sus necesidades. Esa es una obligación de la empresa.


¿Somos capaces de enfrentarnos a los riesgos día a día?

Si se me permite frivolizar, una solución para poder hacer frente a los riesgos sería poder tener procesos logísticos y proveedores lo más parecido a “Lego ©”, que nos permita customizar a medida los bienes y herramientas que necesitamos en cada ocasión. Pero tampoco podemos olvidar de que una de las claves de poder tener la capacidad de adaptación constante son las personas. La importancia del equipo humano dentro de la organización, es esencial para enfrentarnos al futuro. Si algo hemos aprendido de la nueva logística después de la crisis es que todos hemos sabemos analizar mejor las fortalezas y reconocer el papel clave de las personas en la supply Chain. Después de todo, detrás de la toma de decisiones y en las operaciones están personas.

El artículo nos sirve para analizar los riesgos de las empresas del sector logístico mediante planes de contingencia y planes de recuperación. Sin olvidarnos que la cadena logística va ligada a unas infraestructuras y unas instalaciones que a veces no tenemos en cuenta. Pero para poder dar respuesta a los posibles peligros que nos encontraremos en nuestro camino, tenemos que ser conscientes de que el entorno es cambiante. Tenemos que planificar y marcar la estrategia de manera que esta flexibilidad sea posible.

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