La Supply Chain en el nuevo modelo circular

Comparto con todos vosotros el artículo que ha aparecido en el número 48 de febrero de 2019 de la revista Cuadernos de Logística, en el que hablo de la implicación de un modelo de economía circular en la Cadena de Suministro.  

El camino más recto para llegar a nuestro consumidor ya no es una línea sino un circulo. A continuación, repasamos el significado del nuevo modelo de economía circular y cómo nos afecta a los logísticos este cambio de paradigma.


Desde hace algún tiempo, en foros nacionales e internacionales se habla mucho de economía circular en contraposición al modelo tradicional más lineal. Una economía lineal se caracteriza por un mercado en el que se fabrican productos, se utilizan y se desechan. Por ejemplo, el nuevo modelo de un electrodoméstico que sale al mercado, se produce, pasa a las manos de los consumidores vía las grandes distribuidoras, y cuando deja de funcionar se sustituye por otro nuevo. En el caso de ciertos productos, como podría ser por ejemplo con las “Tablets”, el modelo económico lineal es todavía más agresivo. Los consumidores cambian de “Tablet” en cuanto llega al mercado la nueva versión de su modelo favorito, aunque el viejo todavía funcione.

Implicaciones de un modelo circular

Nos podemos preguntar: ¿hemos preparado nuestros productos para que puedan entrar dentro de la economía circular? ¿Cuándo nuestro producto no es necesario, en lugar de desecharlo, se puede vender o regalar a otra persona para que siga haciendo uso de él? ¿Si el producto se rompe, se puede reparar con facilidad en lugar de ser reemplazado? Los productos hoy en día están preparados para que no puedan ser manipulados ni reparados con facilidad. ¿Podemos pensar en productos que puedan ampliar su funcionalidad en caso de ser necesario? ¿Se pueden desmontar para extraer piezas que puedan servir para reparar otros productos? ¿Sabemos qué hace el consumidor con nuestros productos cuando deja de utilizarlos o cuando estos dejan de funcionar?
En muchos casos estamos lejos de poder dar respuesta a algunas de estas preguntas. La economía circular nos va a ayudar, pero tenemos que poner de nuestra parte.
La cadena de suministro, en la economía lineal, aprovisiona, realiza la logística interna durante el proceso de producción, produce y distribuye. Como resultado del proceso, se genera un residuo que en muchos casos es molesto y es obviado por las empresas, pues se deja a responsabilidad del consumidor su correcto tratamiento como residuo.
¿Qué es lo que no hemos tenido en cuenta? Estamos inmersos en un cambio de paradigma en la sociedad actual. La economía circular contempla la regeneración y la reparación de los productos, así como sus componentes y materiales. Los recursos no son ilimitados, por lo que tenemos que asegurarnos su vinculación en la economía el mayor tiempo posible.
La sociedad (encabezada por grupos ecologistas y por la comunidad académica) solicita un cambio de modelo. Los gobiernos empiezan a ser conscientes de la urgencia y el tejido empresarial no quiere quedarse fuera del nuevo modelo. No se trata de una moda pasajera, la gestión de la Supply Chain tiene que adaptarse al modelo circular, en el que se produce, se distribuye, se consume, se reutiliza y/o repara, y se recicla.
El concepto de economía circular afecta por lo tanto al ciclo del producto por completo, desde su etapa de diseño y los materiales empleados para producirlo, hasta la funcionalidad del producto en sí, como su reparación y reutilización, o en su caso, la trasformación de sus piezas en un nuevo producto.

Economía circular no es “solo” logística inversa

Un diseño de los procesos desde una perspectiva circular, permite un crecimiento más sostenible. La gestión de los recursos utilizados es más efectiva, si conseguimos un flujo de materiales más circular, alcanzando la reducción de los residuos, llegando incluso, si la reutilización/reparación es completa, a su eliminación por completo.
El ansia por lograr poner el producto/servicio en manos del consumidor, no nos permite ver más allá de las oportunidades que perdemos respecto a la prolongación de la vida útil del producto y la gestión de las 5-R: reutilización, reparación, restauración, re-fabricación y reciclaje.
El modelo circular se basa en el estudio de sistemas ricos en retroalimentación (lejos de lo que tenemos en los sistemas no lineales, que la información fluye en un único sentido, sin tener retroalimentación), es un sistema vivo, pero que tiene que ser concebido desde el inicio, como hemos apuntado con anterioridad, incluyendo un diseño regenerativo y que permita una sostenibilidad de la economía. Esta retroalimentación nos vendrá dada en lo que se conoce como “Big Data” (otro de los retos pendientes de gestionar en la logística del s. XXI).
En sus inicios, la economía circular se planteó desde la corriente económica focalizada en el medioambiente. Criticaban el concepto de una economía tradicional abierta sin contemplar el reciclaje, pues se consideraba el medio ambiente como un depósito de desechos. El planteamiento que se avecina, por lo tanto, se aleja de la producción industrial de un sistema lineal extractivo hacia otro más respetuoso con los recursos de nuestro entorno. El reciclaje es importante, ya es una realidad en la sociedad, pero todavía no en muchos procesos empresariales. La logística inversa se encarga de dar respuesta a las necesidades de reciclaje y recuperación en muchas compañías: Sin embargo, dentro del modelo circular, el reciclaje de materiales se considera como última opción, puesto que solo se puede recuperar algunos de los materiales, pero muchos se pierden en el proceso.

El alcance de la economía circular en la Supply Chain

El cambio de un sistema lineal a otro circular afecta a productos, infraestructuras, equipos y servicios, y es aplicable a todos los sectores de la economía. Los procesos actuales se tienen que replantear para adaptarlos a estas nuevas necesidades. El sector de automoción ha pasado de vender vehículos a ofrecer servicios de movilidad a sus clientes. Se preparan para un futuro en el que, quizás, la propiedad del producto será compartida. Este cambio, el alquilar el mismo producto a varios clientes, les permitirá aumentar los ingresos por unidad, con lo que no será necesario producir más para aumentar ingresos. Podrá ser un producto mejor elaborado y preparado para una mayor vida útil, con la posibilidad de repararse y reutilizarse.
¿Tenemos preparada nuestra cadena de suministro para dar respuesta a estos nuevos productos? ¿Sabemos recoger, analizar y utilizar la información que nuestros productos generan a lo largo de su vida útil? El cambio de sistema afectará a todos los agentes de la cadena de valor del producto.
En la cadena de montaje tenemos que pensar en modelos de negocios abiertos a productos de mayor solidez, fáciles de reparar y/o re-fabricar, con la posibilidad de tener componentes que puedan ser recuperados y reutilizados en otros productos. En esta fase nos cuestionaríamos los materiales que estamos usando en la actualidad, ya sean materias primas como materiales secundarios (incluidos los envases y embalajes). En la distribución, deberemos pensar en acercar el producto al consumidor, pero también en los procesos para poder repararlo, reutilizarlo, restaurarlo, re-fabricarlo o reciclarlo.
El objetivo estratégico para la compañía es entender la economía circular como una ventaja competitiva. El abandono paulatino de los modelos lineales de producción permitirá el nacimiento de nuevas competencias a lo largo de la cadena de valor. Estas nuevas competencias implicarían un mayor rendimiento y una reducción de costes, es decir, mejoraría la eficiencia. Pero no olvidemos que también cumpliríamos con las exigencias gubernamentales, que cada vez más se enfocan hacia modelos de sostenibilidad, y satisfaríamos las expectativas de los “eco-consumidores”.
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