La logística como el motor de la economía nacional

En el número de marzo de 2017 de la revista Actualidad Económica, publicaron la entrevista que me hizo Francisco Oleo, con fotos de Javi Martínez. Me gustaría compartir con vosotros alguna de las cosas que compartimos durante aquella conversación hablando sobre los retos de la logística en España. 

Estamos en un momento bastante bueno, con retos muy interesantes planteados en toda la península ibérica. Nuestra situación geográfica es vital, porque están cambiando los flujos marítimos de mercancías en todo el mundo. Hace 20 años el 80% del comercio mundial se hacía en el Atlántico, pero hoy ha bajado mucho el movimiento entre Europa y América. La gran protagonista actual es Asia. La mayoría del comercio de contenedores se mueve desde y hacía ese continente, y a Europa lo hace a través del Canal de Suez. España se tiene que poner las pilas para que sus puertos del mediterráneo sean una gran alternativa, porque no lo estamos haciendo bien, y ahí están Génova y Marsella. 
Algeciras se dedica básicamente a intercambiar contenedores de barcos. Es enorme y mueve muchos contenedores, pero no es el principal puerto si hablamos de la mercancía que entra y sale de la Península. Los principales son Barcelona, Valencia y Tarragona. 
Lo que tenemos que hacer en España es coordinarnos bien y que los puertos no compitan ofreciendo casi todos los mismo., como ocurre ahora, porque se está creando un hub logístico en el Mediterráneo y España tiene que ser el enlace con el resto de Europa. África se va a convertir en la fábrica del mundo, China está incluso subcontratando allí la producción, y estamos pegados al continente y podemos unirlo con la ruta que viene de China a través del Canal de Suez. Tenemos que colaborar más, ponernos de acuerdo en el uso de las infraestructuras que tenemos y también sobre las que deben construirse. 
El sector logístico no está aprovechando como debiera toda la información que se está generando en la cadena de suministro, es uno de sus principales retos. Se sabe cuando una mercancía sale, dónde está en cada momento, cuándo llega a su destino e incluso hasta cuándo se coloca en la tienda y pasa por caja si se vende. Es una información que emiten y tienen las grandes cadenas de distribución y, si fuésemos capaces de colaborar en todos los eslabones de la cadena, podríamos analizarla permanentemente y dar un mejor servicio general con mejores respuestas a las necesidades de los clientes. 
Uno de los problemas que tenemos es que competimos entre empresas y no entre cadenas de suministro. La logística tiene que ser integral y todos los eslabones deben colaborar transportistas, distribuidores, aduanas y también las infraestructuras. 

Si no llevamos a cabo un pacto global, fracasaremos. Una situación que se está complicando todavía más como consecuencia del boom del comercio electrónico y la logística 4.0, con neveras que te piden alimentos, lavadoras que reponen solas el detergente o impresoras que avisan del cambio de tóner, por no hablar de las fábricas y la producción. Es una revolución total y estamos en otras cosas, analizando y discutiendo si nos vana comer las empresas de fuera, si el cambio va a generar más o menos paro... Y subimos el salario mínimo, que puede llegar a detraer a las micropymes y ocasionar en algunas empresas pérdidas de uno o dos millones de euros en su facturación y, si no se repercute correctamente, afectará a la calidad del servicio. Hay que entender la logística como un motor de la economía. 




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