Si ves la logística como una Internet física, triunfarás

Traducción al castellano de la entrevista que me hizo Francesc Muñoz, para el “Econòmic” del diario Punt Avui.



¿La logística notó la recuperación antes que nadie?
Cuando se pone en marcha el engranaje de los operadores logísticos, todo empieza a moverse y se puede decir que se inicia la recuperación, pero deben pasar meses hasta que quede rastro en las estadísticas. En ICIL lo notamos hace un año cuando la bolsa de trabajo se animó.

¿Los perfiles profesionales que se demandan dicen algo de cómo sale la logística de la crisis?
Ha habido una reconversión: muchas empresas han desaparecido y otras han cambiado internamente, se han preparado y ahora se está empezando a regenerar todo el sector. Esta regeneración implica hacerse más profesionales y más potentes hacia lo que sería la globalización.

¿Realmente ha habido esta reconversión? Muchos dicen que en el transporte por carretera aún está pendiente.
El transporte es una parte de la logística. Es cierto que en este sector está pendiente de más movimiento porque todavía está muy atomizado y lo que no tiene sentido es querer competir siendo pequeño con grandes firmas del sector si no es desde la especialización y haciéndolo muy bien. La estructura actual del sector se definió en los años 50 y 60 cuando la economía se estaba reconvirtiendo y mucha gente invirtió en un camión para poder hacer un negocio, pero todo esto ha cambiado, si sólo ofrecen transporte se ahogarán por precio .

A menudo se equipara transporte con logística.
Hablamos de logística pero deberíamos emplear el término cadena de suministro, que comprende todas aquellas actividades que hay dentro y fuera de la empresa desde el momento que se aprovisiona de materias primas hasta que el producto llega al consumidor final: las compras del inicio, el almacenamiento y toda la distribución final... El transporte ocupa varias etapas y suelen ser servicios que se subcontratan fuera de la empresa.

La logística en su conjunto es una actividad susceptible de ser externalizada.
El fabricante intenta controlar el core business de su negocio y externalizar el resto, incluso el personal del almacén puede ser subcontratado.

Pero la logística tiene un gran potencial de generación de conocimiento muy valioso.
Se genera conocimiento y valor en todo lo que sería el flujo de stocks y de mercancías que supone un conjunto de ventajas competitivas para la empresa. Por eso es tan importante que fabricantes y operadoras logísticas busquen una relación de colaboración. Al final la competencia en el mercado se establece entre cadenas y las más eficientes son las que ganan; la ventaja competitiva de Inditex es la cadena logística, porque el producto no es que sea muy innovador, pero el hecho diferencial es cómo se diseña la logística; el haber logrado un producto que responda a las necesidades del consumidor y que llegue a la tienda en el menor tiempo.

¿Hay datos para saber qué impacto tiene la logística en la cadena de valor?
Lo que se dice es que, con una buena logística podríamos ahorrarnos entre un 15 y un 40% dependiendo del sector. Pero el problema que tiene la logística por ahora es que no está conectada toda la cadena y no es posible responder de manera integral, en todo caso cada operador puede responder de su parte. Existe la logística de abastecimiento, la logística interna, la gestión del almacén, la distribución... si analizamos todos los intermediarios y el margen que están poniendo apreciaríamos mejor cuanto se podría ahorrar si todas y cada una de las piezas de la cadena fueran eficientes. Por eso es tan importante la colaboración para que los tramos de la cadena de suministro que puedes abarcar son más, y la eficiencia es mayor.


¿Cuál es la nueva frontera de la logística?
Vuelve a tener importancia la distribución de proximidad: cogen fuerza los pequeños supermercados de barrio y comienza a despegar el comercio electrónico. Si todos empezamos a comprar en la red lo que no podremos tener es cada vez más camiones moviéndose por la ciudad. Se necesitan nuevas soluciones, por ejemplo se podría utilizar el metro por la noche para hacer según qué distribución, se pueden idear pequeños centros de distribución para cada conjunto de manzanas o hay que empezar a planificar carriles para los camiones al igual que para los buses; se está reinventando todo.

De hecho la logística urbana es un foco muy potente de emprendimiento: hay oportunidades y gente joven que piensa que las cosas se pueden hacer más eficientes.
Hay muchas fisuras en el sector y surgen empresas que dan respuestas basadas en la eficiencia. Hay pequeños negocios que están innovando en el embalaje, otros en el modelo de transporte para que sea más sostenible, con bicicletas por ejemplo, pero nuevamente la clave es la especialización.

¿Qué papel debería tener la administración en esta transición?
La administración se debería implicar pero también las empresas distribuidoras y las productoras. La administración debería idear un plan de reconversión del espacio público para poder dar este servicio, pero de acuerdo con el sector privado. Lo que se trata es de hacer llegar unos productos o servicios a los consumidores, y este hacer llegar, no se debería limitar a hacer ordenanzas relacionadas con los horarios, quiere decir que es necesaria una actuación más profunda.

¿La administración se da cuenta de que hay que poner las bases para el cambio?
La administración empieza a darse cuenta pero el camino es largo y apenas estamos al comienzo. Sólo si miras cómo está la formación ves que hay cosas que se tienen que cambiar: por ejemplo, no hay familia reconocida de logística en los certificados de profesionalidad. Todo el tema logístico está dentro de marketing y comercio. La administración no ha dado la importancia a un sector que no está reconocido como tal.

¿Por qué ha pasado?
Parte del problema es que no hay una conciencia de sector porque es un área transversal integrada en otros sectores. Los únicos que lo tienen son las empresas de transporte, que sí que están organizadas como tales. En consecuencia a la administración no le llega la presión y no es consciente de los problemas de la logística. Esto se deja sentir también en el interior de las empresas, la logística no forma parte de las áreas estratégicas y es difícil ver que el responsable forme parte de los equipos directivos que toman las decisiones estratégicas de la empresa, son más bien mandos ejecutivos.

En parte, ICIL cumple esta función.
ICIL nació hace más de treinta años como asociación de profesionales que se dieron cuenta de que había un gran desconocimiento de lo que era la logística, y que la falta de preparación era un problema. Nosotros ofrecemos formación para gente que ha terminado una carrera y quiere especializarse en logística ya profesionales con experiencia en el sector que busca actualizar sus conocimientos.

¿No hay formación superior?
En España sólo hay una carrera logística, que está en Madrid. En Cataluña este año ha comenzado un grado de logística y negocios marítimos de la Escuela Superior de Ciencias Sociales y de la Empresa de la UPF, que está en el Tecnocampus. No es cien por cien logística pero es un primer paso y lo que se trata es que la administración poco a poco vaya reconociendo sobre todo la formación más básica, porque gente de base mejor preparada podría dar mucho mejor servicio. El almacén es una fuente de datos impresionante, si conseguimos que la persona que lleva el toro también sepa gestionar estos datos el salto será muy importante para tomar decisiones e incrementar el valor final, el sector será más eficiente y la economía en su conjunto será más competitiva.

¿Y no tiene la impresión de que cuando la administración habla de logística tiene un discurso muy centrado en el Puerto de Barcelona y el corredor mediterráneo?
Cataluña tiene una oportunidad en todo el tráfico de mercancías de Asia hacia Europa, que ahora sube hasta los puertos del norte del continente. El Puerto de Barcelona ha trabajado para convertirse en una plataforma logística conectada con el territorio y es una apuesta de país. Está trabajando, pero hablamos de infraestructuras públicas y todo lo que tiene que ver con política y administración frena mucho las cosas porque hay otros incentivos. Dotar al Puerto de Barcelona de mejores infraestructuras es dar a Cataluña más peso, y entonces surgen los temas de los agravios entre comunidades; como sucede con el corredor del Mediterráneo, que no se piensa en la eficiencia económica que conlleva sino que se ve desde un punto de vista político. Al final tendremos que conseguir que en estos temas se imponga el sentido económico de las decisiones, porque si es así al final todo el mundo saldrá beneficiado. Lo que nos debe importar es que los productos salgan de la manera más rápida y mejor posible en el mercado.
Ahora la administración ha de ampliar el discurso hacia las infraestructuras más capilares de la distribución urbana y también hacia la necesidad de la formación; la administración debe ayudar para que los profesionales tengan esta visión más integral de la logística, que no sea tan parcial.

¿Piensa que la logística es uno de los sectores que están llamados a evolucionar más y ayudar a la evolución del conjunto de la economía?
Sin duda que es de los que más están cambiando. La logística es una especie de internet física y al final de lo que se trata es de conectar empresas con empresas, empresas con consumidores y consumidores con consumidores, y estas conexiones cada vez implicarán más la gestión del big data. Y quien controle estos datos y el que tenga esta visión global de la logística como sistema neurológico en el que hay conexiones y que lo que hay que hacer es que sean eficientes, esta persona triunfará.