La abundancia de leyes se mitiga con su incumplimiento


Aquellos que sois lectores del diario La Vanguardia seguro que habréis pasado por el artículo de ayer domingo en el suplemento de "Dinero" titulado: "Después de diez años la ley Antimorosidad es papel mojado". El autor es el gran morosólogo Pere Brachfield, profesor y gran especialista en la que el ha denominado la ciencia de la morosología. 

Más allá del contenido de dicha ley 3/2004, y del sistemático incumplimiento de los plazos de pago por las empresas en este nuestro país, me llamó la atención el aforismo del jurista Federico de Castro y Bravo: "En España, la abundancia de leyes se mitiga con su incumplimiento".

En una época plagada de casos de corrupción, en la que solo alguna folclórica y algún tesorero van a la cárcel por los delitos cometidos, el aforismo de Castro y Bravo se convierte en la mejor presentación de toda una nación. Durante el recién finalizado 2014, las referencias al respecto a la máxima norma de los españoles, la Constitución, se contrarestan con el contínuo incumplimiento de las leyes. Parece que solo es necesario decir que estamos a favor de las leyes, pero que no es necesario cumplirlas si eres poderoso o tienes conexiones más allá de las de "cualquier hijo de vecino". 

Saber que la mayoría de las grandes empresas nacionales, buques insignias de nuestra economía, son las principales entidades que se saltan la normativa, no reconforta. Alimenta las ansias de cambio radical del panorama político. Dos grandes partidos que ya están caducos y que tienen que dejar paso a nuevas propuestas capaces de convencer al electorado. 

¿Para cuándo esas leyes que defiendan al pequeño del abuso del grande? ¿Para cuándo pensar en los que están soportando el peso de la crisis? ¿Para cuándo veremos en la carcel a los grandes responsables e idearios de las políticas que nos han llevado a la situación actual? Incluidos políticos, banqueros, empresarios y demás individuos que se han saltado la ley (o la han interpretado a su manera) para el beneficio propio y el perjuicio del resto.

Infinidades de pequeñas empresas tienen graves problemas de tesorería y no pueden hacer frente a sus pagos. Y mientras ves que las grandes colaboran a que la situación cada vez sea peor. Una buena manera de empezar el 2015!!!