Diferentes países con diferentes historias

La semana pasada el diario The Wall Street Journal reunió al CEO COUNCIL, es decir, consiguió que más de 100 CEOs de grandes compañías estuvieran un día y medio para discutir sobre los problemas más acuciantes de política económica y de la realidad empresarial. Entre los asistentes tuvo la suerte de contar con un ex presidente del Estado Español. En la edición de hoy, han publicado algunos de los comentarios que dicho personaje castellano hizo.
Mi propósito era mantenerme al margen del debate sobre el derecho a expresar la voluntad en un hipotético referéndum de autodeterminación de Catalunya. Pero no he aguantado. Estamos en democracia y yo también puedo opinar. No para dar mi punto de vista al respecto, que los que me conocen ya saben de sobras cuál es. Quiero opinar sobre la desfachatez de aquellos que tienen un doble rasero para medir las cosas.
Volviendo a lo publicado hoy en el diario WSJE, me ha sorprendido una respuesta del ex Presidente. Decía que el éxito de Europa había recaído en que coexistían diferentes países con diferentes historias. ¿Se refería a la historia española y la historia catalana? Si creemos en esa cohesión como un éxito, ¿por qué no llevarla a la práctica desde el interior, para hacer ver a los otros países europeos lo maravilloso que resulta una coexistencia pacífica de historias? En cualquier caso habla de coexistencia, no de imposición de una historia, como verdad absoluta, sobre la otra. ¿Por qué no es el mismo mensaje que ha estado transmitiendo a la ciudadanía en su país?
A partir de aquí, lo que digan el resto de sus discípulos nos trae sin cuidado.
Y pensar que en un tiempo pasado este señor hablaba la lengua catalana en la intimidad…