Marionetas en la cuerda floja del conflicto de Oriente Medio.

Hoy me ha llamado la atención un artículo de opinión en el diario “The Wall Street Journal”, titulado “Israel: a normal country”. Un artículo cargado de propaganda hacia un país sobre el que se pueden decir multitud de cosas, salvo que es normal. Si por algo se caracteriza y destaca Israel, desde el instante de su creación a finales de la década de los cuarenta, ha sido por la falta de normalidad en cada una de sus acciones, y con todo lo relacionado con dicho Estado de Oriente Medio.

Muy poco dice de un país que necesita un artículo promocional, para justificar su existencia y las decisiones de sus políticos. El problema de Israel, no es su gente, ni su creación, ni su entorno, ni mucho menos la opinión pública crítica de los estados llamados occidentales. El principal lastre que sufre el estado israelí, radica en sus dirigentes, y en la intolerancia de estos. Intolerancia a ideas contrarias a las suyas, a pensamientos diferentes, a una ilusión de conseguir la buscada paz de la región.

El artículo empieza diciendo que Israel es una democracia Occidental. ¿Es una democracia aquella doctrina política que sólo favorece los intereses de una religión en detrimento de las demás? Y lo de Occidental todavía lo entiendo menos (en el artículo dice: “Western democracy”), para mí siempre ha sido un país más de Oriente Medio.

A medida que se voy leyendo, veo que es un comunicado de un grupo de marionetas que se dejan manipular, bajo no sé qué intereses, para lavar la imagen de Israel tras la crisis de la flotilla de Gaza. Con lo que establecen seis “mandamientos”:

  1. Qué Israel es una democracia Occidental y debe ser tratada como tal. Un país se gana el respeto del resto del mundo, y sobre todo de sus vecinos a través de sus políticas, no por lo que el grupo de marionetas de turno pida.
  2. Qué no se puede cuestionar la legitimidad del estado Judío de Israel en Oriente Medio. Además se atreven a hacer referencia a la resolución 181 de la ONU, la misma que puso unos límites fronterizos al estado, que sus autoridades todavía no respetan. La legitimidad no se cuestionaría si todas las partes respetasen, por ejemplo, la mencionada resolución. No es necesario llegar a miles de años atrás para justificar ningún estado. ¿Qué estados actuales tenían las mismas fronteras que hace miles de años?
  3. Qué Israel tiene derecho a defenderse como miembro de la comunidad internacional. El mismo derecho que tienen sus vecinos a defender también sus tierras. En ambos casos, el uso de la fuerza militar (ya sea ejército regular o guerrilleros mal organizados) contra civiles es censurable.
  4. Qué Israel está de nuestra parte en la lucha contra Islamismo y terror. El terror nadie lo quiere. Lo que desconocía es que había una guerra contra el Islamismo. ¿Qué tiene de malo el Islam como religión? Ir en contra de Israel es antisemitismo, criticar el Islamismo directamente no es malo. A eso se le llama cinismo de este grupo de marionetas.
  5. Qué la gente de buena fe facilite la paz entre Israel y Palestina. Totalmente de acuerdo. Pero discrepo de que ellos solos sepan llegar a dicha paz. Llevan más de 50 años sin lograrlo, con lo que se puede concluir que algo está fallando.
  6. Qué la campaña contra Israel puede renacer el antisemitismo. ¡Basta ya de identificar a todo lo judío con Israel! El porcentaje de judíos viviendo fuera de Israel es mayor que el del total de sus habitantes. Hay judíos que no se identifican con las políticas que practican los dirigentes del estado israelí. Las críticas, repito, son contra las acciones que llevan a cabo los políticos que dirigen el país, no a la gente que lo habita ni a su religión.

Con estos 6 principios, el grupo de marionetas, queda saciado de sus ansias de publicidad. A favor de unos dirigentes que están destrozando las ilusiones de toda una región. Una región que fue la cuna de la civilización que ellos llaman Occidental. Por lo que merece la pena respetarla y tratarla entre todos con mucho mimo.

Siempre he pensado que las marionetas están mejor en el teatro, o en este caso, visto el elenco de actores que tendríamos, en el circo, que nos provocarían más risas. Entre los diez personajes vale la pena resaltar a José María Aznar, a Carlos Bustelo (ministro en la transición), a David Trimble (ex primer ministro de Irlanda del Norte), a Alejandro Toledo (ex presidente de Perú), incluso algún historiador británico, que seguro que no ha repasado sus libros últimamente si firma este comunicado propagandístico.